Y si no que se lo digan al protagonista del siguiente video.
No creéis?
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Forespro oferta 12 plazas para almnos que quieran obtener la titulación oficial homologada por la Junta de Andalucía de Buceador Profesional de Pequeña Profundidad.
Las fechas del curso son del 11 de enero hasta el 12 de febrero.
Aquí puedes descargar la información del mismo. InscripciónIndividualesBPP2010
TE ESPERAMOS!!
Cuando un accidentado esta en mitad de una pared, y el recate normal con grúa del mismo es inviable por la altura y verticalidad de la misma, se utiliza la técnica denominada “Long line”.
Esta viene a ser lo siguiente.
El helicóptero, provisto de una cuerda generalmente 1/3 mas larga que la distancia desde la cima de la pared hasta el accidentado, bien dispuesta en la grúa del helicóptero o en el gancho baricentrico.
De el se cuelga un rescatador el cual se ancla al conjunto con un sistema de zafado rápido, anclaje para el accidentado y una pertiga o bichero.
El helicóptero pegara al rescatador a la pared salvando el la pared gracias a la distancia de cuerda y posicionandose por encima de la cima.
Imprescindible, buen piloto, mejor helicoptero y mejores comunicaciones.
Para muestra un botón:
Acabamos de poner en funcionamiento un nuevo foro dedicado al rescate profesional.
Allí podréis trasmitir todas vuestras ideas e inquietudes sobre el tema y expertos en las diferentes materias estarán a vuestra disposición para contestar vuestras dudas.
También queremos que sea un punto de debate y encuentro para compartir información y técnicas.
Os esperamos.
Os pongo ya directamente el linck a esta web que tiene otro articulo muy interesante sobre el tema.
Me ha llegado hoy un reportaje desde el blog Fogonazos, y he creído oportuno reproducir íntegramente. Espero que sea de vuestro interés.
Pesadilla en Boesmansgat, la “sima del bosquimano”
Dice Ander Izaguirre en su libro “Cuidadores de Mundos” que los espeleobuceadores son esas “personas que, cuando ven un manantial, sienten unas ganas locas de meterse en el agua, colarse por la boca de la surgencia y bucear, montaña adentro, por estrechas y serpenteantes galerías inundadas”. “A veces”, explica Ander, “descubren cavernas del tamaño de una catedral, sumidas en una oscuridad absoluta, por cuyas paredes saltan cascadas de una belleza escalofriante que nadie ha visto jamás hasta que los espeleobuceadores las iluminan con sus focos”.
Mientras accedía al fondo enfangado de aquel abismo, Shaw localizó el cadáver de otro buceador que había muerto allí mismo diez años antes. Se trataba del cuerpo de Deon Dreyer, fallecido el 17 de diciembre de 1994 mientras ayudaba al buceador Nuno Gomes a alcanzar por primera vez el fondo de la sima. Incapaces de localizar y recuperar el cuerpo, su familia había dado por perdida la esperanza y había colocado una simple placa conmemorativa en la entrada del agujero.
Desde el momento en que salió del agua, Shaw tuvo claro que tenía otra misión por delante. “Debemos volver a recuperarlo”, le dijo a su compañero Don Shirley, y a su regreso se puso en contacto con los padres del buceador desaparecido para organizar una expedición para el rescate de sus restos.
Una de las fosas más profundas y espectaculares jamás exploradas por el hombre está en Sudáfrica y es conocida como el agujero de Boesmansgat, o del “bosquimano”, en lengua afrikáner. Este abismo, de 271 metros de profundidad, tiene una estrecha y claustrofóbica apertura, pero una vez accedes a su interior, explican los que han vivido la experiencia, bucear allí dentro es como “pasear por el espacio”.

En octubre de 2004, el buceador australiano Dave Shaw se convirtió en uno de los pocos seres humanos capaz de alcanzar el fondo del Boesmansgat. Como él mismo solía recordar, solo seis personas en el mundo (incluido él) habían sido capaces hasta entonces de bucear por debajo de los 250 metros de profundidad, o lo que es igual, “menos gente que los que han pisado la Luna”. Pero en el camino se topó con algo que cambiaría su destino.
En enero de 2005, después de duros preparativos, Shaw se sumergió en el agua acompañado de un amplio equipo para recuperar los huesos de Deon Dreyer. Los padres del buceador fallecido acompañaron a la expedición y contemplaron toda la operación desde la superficie del agua mientras, uno tras otro, los buceadores se arrojaban al abismo en ordenados turnos para echarse una mano en caso de problemas.
Treinta minutos después de que Shaw se hubiera sumergido, su compañero Don Shirley alcanzó la profundidad de 200 metros donde debía encontrarse con él. Mientras descendía, el agua era tan clara que podía ver la luz de Shaw brillando en el fondo. Pero pronto descubrió que había un problema: la luz no se movía. En aquel momento, tantos minutos después de la inmersión, Shaw debía estar regresando a la superficie con los restos del buceador fallecido dentro de una bolsa que había preparado especialmente para el rescate, pero su luz no se movía en absoluto.
Alrededor de una hora después, los otros miembros del equipo y los padres de Deon Dreyer que esperaban en superficie, vieron emerger una de las tablillas que los submarinistas dejan subir de vez en cuando para comunicarse con el exterior. DAVE NO VA A REGRESAR, decía el mensaje, y en aquel momento supieron que la tragedia de aquel lugar se había convertido en doble. Ni Dreyer, ni Shaw. Ninguno de los dos buceadores iba a volver.
Dave Shaw, como otros buceadores que han perecido en los abismos, grabó con una cámara su propia muerte. En las imágenes se ve cómo localiza de nuevo el cuerpo de Dreyer a los 12 minutos de inmersión y todo va bien hasta que trata de meter el cuerpo en la bolsa. Entonces, para su sorpresa, descubre que el cuerpo no se ha quedado en el esqueleto sino que se ha momificado y que está empezando a flotar.
Durante unos instantes, Shaw forcejea con el cuerpo pero la situación ya se ha puesto muy fea: si el cuerpo flota y se balancea, la ascensión por etapas se hace casi imposible. Para colmo, el cable que debía servir para subir el cuerpo se ha enganchado con el suyo. El resto es una larga lucha de Shaw por cortar el cable y algunos forcejeos sin sentido. Hasta que todo se apaga.
Diez días después, como en una especie de casualidad fantasmagórica, el abismo devolvió los cuerpos de ambos buceadores, que pudieron ser recuperados por sus familias. La web personalde Dave Shaw continúa abierta, y aún pueden leerse sus esperanzas e inquietudes, así como las fotos de su última inmersión. A la izquierda, desgarradora, aún se puede acceder a la sección llamada “Future plans” (“planes futuros”).
Mas información: http://www.deepcave.com
Este sistema consta de una pequeña vela instalada en un lateral del la camilla que el rescatador puede “accionar” para evitar la rotación de la camilla sin utilizar asistencia de linea-guía desde abajo.
Buen sistema para cuando baja un solo rescatador y no tiene ayuda desde abajo.
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